Desde el principio imaginé Cuatro Lunas como un drama sobre personajes gays y, a la vez, como una especie de comedia romántica narrada a cuatro voces. El título hace alusión a las cuatro fases básicas de la luna. Cada una de ellas representa a un personaje gay en una diferente etapa de su vida, cada uno viviendo una situación muy distinta respecto al proceso de aceptación de su preferencia sexual: el que va a aceptarlo; el que lo está aceptando; el que ya lo ha aceptado y el que nunca lo aceptará.

La vida gay es una fuente inagotable de historias, texturas y anécdotas. Hay tantos tipos de gays como gays hay en el mundo y cada uno es un universo con su propia historia que contar. Hay, sin embargo, un elemento -acaso el único- unificador: la dura confrontación de un gay con su verdad; ese instante en algún punto de su vida en el que se reconoce y asume su verdadero yo. En algunos casos es un paso relativamente sencillo; en otros, implica casi un salto al vacío. Ésta es una película que, precisamente, a través de cuatro retratos, explora y refleja aspectos de lo que significa asumirse como gay en nuestra realidad, en nuestro tiempo y en nuestro contexto latinoamericano.

Cuatro Lunas, el título, también se refiere al concepto de cuatro noches: cuatro oscuridades. Tengo la impresión de que los homosexuales, durante siglos, han debido vivir en las sombras, resguardados bajo el manto de la noche. Ocultos y temerosos de salir a plena luz del día y quedar expuestos; vulnerables ante una sociedad históricamente dispuesta a atacar todo aquello que perciba “raro” y diferente. Y es justamente por ello que la secuencia final –“Amanecer”- representa el despertar hacia una nueva era de empatía y aceptación; la renovada realidad en la que cada quien pueda vivir su vida con libertad, ya sin miedo, ya sin oscuridad: ya a pleno sol.

Cuatro Lunas no es una película dirigida al público gay exclusivamente. Los personajes llegan a ser tan universales en cuanto a sus anhelos y motivaciones que es difícil no encontrar puntos de identificación, sin importar la preferencia sexual de cada quien.

Cuatro Lunas es, en muchos casos, un juego de contrastes: por momentos resulta colorido, relajado y entrañable, como una inspirada canción de amor. En otros momentos, en cambio, se muestran aspectos estremecedores y dolorosos de la vida gay: situaciones, lugares, personajes. Al final, estas dos caras de la moneda -de la luna, de la vida- se fusionan en una misma película y, así, con esa vocación agridulce, termina erigiéndose como un vibrante y emotivo relato acerca de seres humanos.

Cuatro historias de amor y autoaceptación: un chico de once años lucha por mantener en secreto la atracción que siente por su primo. Dos amigos de la infancia se reencuentran y comienzan una relación que se complica por el miedo de uno de ellos de ser descubierto. La relación de años de una pareja gay se ve amenazada tras la llegada de un tercero. Un anciano, casado y con hijas, se obsesiona con un joven e intenta reunir el dinero para costear la experiencia.





Título original: Cuatro Lunas Compañía Productora: Atko Films en coproducción con Los Güeros, con el apoyo de Kinomada, Color Space, SkyFlak Studio.

Género: Drama
Running time: 110 min.
Locaciones: Ciudad de México
Director: Sergio Tovar Velarde
Productor: Edgar Barrón
Productores Ejecutivos: Edgar Barrón, Isaac Basulto Coproductores: Javier Colinas, Max Blásquez, Luis Arrieta, Luis Ernesto Franco
Productores Asociados:
Carlos Cambiazzo, Fernando Licón, Hugo Ávila Flak
Director de Fotografía: Yannick Nolin
Guionista: Sergio Tovar Velarde
Música Original: Enrique Espinosa
Editores: Sergio Tovar Velarde, Max Blásquez
Diseñador de Sonido: Hugo Avila Flak
Directores de Arte: Jesús Torres Torres, Emmanuelle Muñiz
Vestuario: Estrella García, Mario Marín
Director de Casting: Carlos Cambiazzo



Astrid Hadad
Marisol Centeno
Martha Claudia Moreno
Luis Arrieta
José Ángel Bichir
Héctor Arredondo
Alejandra Ley
Laura de Ita
Joaquín Rodríguez
Ricardo Polanco
Martín Barba
Óscar Olivares


Prix du Public

27 IMAGE+NATION Festival Cinéma LGBT Montréal (Quebec, Canadá)

Premio a Mejor Largometraje Ficción

12 Festival Internacional de Cine LGBT “El Lugar Sin Límites” (Quito, Ecuador)
“Por defender el amor libre entre personas, sin importar su edad, y contar historias de seres humanos que se enamoran de otros seres humanos. Historias que no se unen en la trama sino en el discurso, con un mensaje muy concreto: la necesidad de dejar de etiquetar homosexuales o a heterosexuales, y comenzar a ver seres humanos que aman a otros seres humanos”

Audience Award, Best Debut Film

6 Fort Lauderdale Gay and Lesbian Film Festival (Florida, Estados Unidos)

Premio a Mejor Largometraje Mexicano de Ficción

10 Festival Internacional de Cine de Monterrey (10 FIC Monterrey)
“Por su acercamiento sensible e universal de las relaciones humanas que trascienden a la identidad sexual, a través de una narración que recorre cuatro etapas de la vida, por ser una película llena de actuaciones destacadas”

Premio Sebastián Latino (Nominación)

62 Festival Internacional de Cine de San Sebastián (Donostia Zinemaldia, España)


“Cuatro historias de amor gay y auto aceptación son artísticamente entretejidas por el escritor-director mexicano Sergio Tovar Velarde. Hábilmente producida y bien actuada”
Boyd van Hoeij, Hollywood Reporter. 2 de noviembre 2014. (Estados Unidos)



“A partir de esas historias, sorprendemtente fotografiadas por Yannick Nolin, Sergio Tovar Velarde dibuja un enérgico y sensible retrato de los hombres y chicos gays en el México del siglo 21”.
Anita Gates. The New York Times. 20 de noviembre de 2014. (Estados Unidos)



“La inolvidable Cuatro Lunas de Sergio Tovar Velarde es la mejor, más universal y más conmovedora película gay del año pasado. Casi perfectamente sincronizada con el centerario de la cinta de 1916, Intolerancia de D.W. Griffith (que algunos críticos, yo incluido, consideran la mejor película de todos los tiempos). Cuatro Lunas es una obra maestra comparable en términos de que que entreteje cuatro historias separadas, pero unidas por una riqueza emocional y espiritual que disuelve el tiempo. [...] El concepto que Velarde propone es novedoso, arriesgado y vanguardista; sexualmente discreto y emocionalmente explícito, según se requiera”.
Armond White. OUT Magazine. 6 de diciembre de 2015. (Estados Unidos)